Banderas y mas Banderas > Banderas medievales

Banderas Medievales

Banderas Medievales

Desde la edad media, la bandera de la ciudad era la tradicional bandera cuartelada de cruces y palos, y era enarbolada como estandarte de la hueste de Barcelona para encabezar las movilizaciones armadas ofensivas o defensivas de la ciudad. La génesis de esta configuración se hallaba en la trasposición de la señal heráldica en superficie textil. La primera referencia gráfica se halla en las pinturas del Castillo de Alcañíz (Aragón), en la que aparecen caballeros y entre los cuales se halla uno con paramento equino adornado en esa disposición, aunque se desconoce su identidad.

El blasonado actual aparece por primera vez en 1329. En 1335, Pedro IV el Ceremonioso dio permiso al Consell de Cent a utilizar su señal real (los cuatro palos). Aunque en 1344 ya se habían fijado los cuatro palos por decreto, el número osciló durante mucho tiempo entre los 4 y los 2 palos.

Durante la siguiente centuria, en la que se afina y define el poder de la ciudad y sus representantes, se oficializa también la enseña de la ciudad. En efecto, hay imágenes de la bandera de la ciudad en los márgenes de tres dietarios (1457, 1462 y 1468). En los dos primeros se define como bandera de la hueste de la ciudad, y el último relata la caída de la bandera desde lo alto de la bóveda de la catedral. Las tres imágenes de la bandera son muy similares, y aparecen abocinadas al vuelo y en disposición cuartelada, sin definir claramente el número de palos o fajas (según disposición horizontal o vertical de la enseña). A pesar de estas referencias oficiales, se tiene conocimiento mediante las imágenes de portulanos de esta bandera desde 1339, apenas diez años después de la aparición del blasonado. La mayoría de portulanos desde entonces, y al menos hasta mediados del siglo XVII, muestran la misma disposición de la enseña, cuartelada, con la cruz en primer lugar, y con el señal real en disposición diversa, en número variable de palos o fajas. La diversidad de la disposición de la señal real en la enseña barcelonesa así como en otras enseñas que también lo incluyen se suele interpretar como una adaptación personal del autor al pequeño espacio disponible para pintar los dibujos o como influencia de un portulano previo sobre el que se hubiese basado el autor.