Caninos y Amigos > Adiestramiento de perros

Adiestramiento de perros

Adiestramiento de perros

El adiestramiento canino cognitivo-emocional es un conjunto de desarrollos teóricos y protocolos de trabajo del adiestrador español Carlos Alfonso López García, que buscan el aprendizaje y ejecución de destrezas en el perro en base a las siguientes premisas:

  • Los perros aprenden y generan conducta en base a una amplia gama de procesos, centrar las técnicas de trabajo en un subconjunto de estos es limitar las capacidades del perro y los resultados del adiestramiento.
  • Debemos diferenciar y manejar según el momento: procesos de aprendizaje de nuevas conductas, gestión de la emoción y de la motivación, procesos de mantenimiento de conductas ya conocidas, modelado de pautas epigenéticas y procesos de aprendizaje experto.
  • El perro es capaz de generar conducta en base a motores individuales (también llamados egoístas), que le aportan un beneficio directo como puedan ser los procesos de condicionamiento o los de solución de problemas, pero también pueden motorizar conducta por motivaciones sociales como puedan ser el afecto o la adopción de estrategias de equipo, que además del individual consiguen un beneficio para el grupo social y mejoran la integración armónica del individuo dentro de dicho grupo social, lo que debe ser aprovechado por un trabajo que busque aunar educación y adiestramiento.

Historia

Desde los años sesenta la mayoría de los sistemas de adiestramiento se planificaban tomando en cuenta los procesos de condicionamiento o planteamientos de etología clásica, analizando las pautas sociales del lobo y trasladándolas directamente al perro.
Aunque estos planteamientos teóricos permiten adiestramientos eficaces en la mayoría de los casos, al aumentar progresivamente el nivel de exigencia de los adiestramientos más especializados empieza a ser insuficiente el desarrollo de técnicas basadas en estas premisas y se va haciendo patente la necesidad de un cambio de paradigma que incorpore los nuevos conceptos sobre conducta y aprendizaje que la etología, la psicología y la neurología han descubierto.
El precursor del adiestramiento cognitivo-emocional es el psicólogo y especialista en adiestramiento de perros-guía inglés Bruce Johnston, que publica los libros "The skilful mind of the guide dog" (Lennard 1990) y "Harnessing thought" (Lennard 1995), en los que plantea las mejoras que se pueden obtener en el perro-guía a través de un adiestramiento que, en lugar de basarse en condicionamiento, consiga que el perro genere esquemas de trabajo, consiguiendo así un aprendizaje comprensivo mucho más eficaz y fiable.
En la mitad de los años noventa el adiestrador español Carlos Alfonso López forma un equipo multidisciplinar para encontrar aplicaciones prácticas de las actualizaciones teóricas de la psicología cognitiva y de los enfoques evolutivo, ecológico y cognitivo de la etología más avanzada de su momento. Tras diez años de estudio y trabajo de campo publican "Adiestramiento canino cognitivo-emocional" (Díaz de Santos 2005), donde se recogen las conclusiones y protocolos de adiestramiento que han desarrollado.

Desarrollos teóricos

Actualmente se sabe que los procesos de condicionamiento, siendo muy importantes, no son los únicos mecanismos de aprendizaje del perro. La etología cognitiva ha demostrado la existencia de múltiples formas de aprendizaje cognitivo (y con ello comprensivo) en el perro, como la expectativa, la resolución de problemas, la toma de decisiones o el aprendizaje de conceptos. Por todo lo expuesto el adiestramiento cognitivo-emocional postula que el aprendizaje conseguido en un proceso de adiestramiento ha de ser comprensivo, conseguido a través del aprovechamiento de los procesos antedichos. El aprendizaje conseguido exclusivamente mediante procesos de condicionamiento se considera insuficiente y limitado.
La conducta voluntaria está fuertemente influida por las emociones presentes en cada momento, pudiendo llegar la emoción a dirigir la conducta del perro en momentos de máxima intensidad. Al ser involuntaria la presencia de emociones un adiestramiento que no enseña al perro a gestionar su conducta emocional será ineficaz cuando el nivel de las emociones sea muy alto. El adiestramiento cognitivo-emocional implica preparar al perro para manejarse correctamente a niveles emocionales altos.
El perro es un animal social que posee por ello una serie de características específicas destinadas a la realización de conductas coordinadas dentro de dicho contexto social. El perro debe llevar a cabo las conductas ya aprendidas por motivaciones sociales como el afecto, la facilitación social o la consecución de metas sociales, y no por motivaciones puramente individuales como la consecución de refuerzos de comida ni la evitación o escape de refuerzos negativos, como collares de presión o impulsos. Esto permitirá y potenciará el trabajo en equipo del perro y su guía.
En los adiestramientos de máxima especialización, como puedan ser aquellos destinados a labores de ayuda, así como los orientados a la competición deportiva, se conseguirá la excelencia a través de los procesos asociados al aprendizaje experto: desarrollo de criterio y capacidad de autoevaluación, así como de refuerzo intrínseco del perro. La excelencia y afinado de los adiestramientos de máxima especialización no deben ser conseguidos principalmente por procesos de condicionamiento dependiente de refuerzos externos.