GPS Bicicleta
Un receptor GPS nos va a dar las coordenadas y la altura del punto en que nos encontramos. Esto puede resultar de utilidad en situaciones de falta de relieve y por tanto de puntos de referencia válidos (por poner un ejemplo cercano, en las llanuras manchegas y castellanas) o en caso de estar perdidos en la niebla, en terreno desconocido y sin haber tomado referencias anteriores. Por lo demás, con una brújula y un altímetro bien utilizados se pueden cubrir el resto de los casos: viendo dos puntos de referencia identificables sobre el mapa, la tarea no es muy complicada, aunque con un GPS será sin duda mucho más rápida y precisa.
Pero la mejor utilización de este aparato la encontramos, si nos gusta la cartografía, a la hora de marcar rutas. Introduciendo en el aparato las coordenadas de los distintos puntos de paso o waypoint, que serán aquellos en los que cambiemos el rumbo (la dirección) ostensiblemente (cruces, collados, etc.), o cualquier otra cosa de interés que deseamos resaltar para otras ocasiones, para volver por ahí otro día o bien para verlo desde casa más adelante. Un waypoint puede ser un lugar donde hemos encontrado setas durante varias temporadas seguidas, una fuente en un camino, un cruce que todavía no hemos explorado y quiero ver en el mapa, o un punto que queremos mandar a un amigo por e-mail.
Un conjunto de waypoints pueden juntarse de tal forma que den lugar a una ruta. Las rutas nos sirven para navegar en línea recta de un waypoint a otro, y cuando llegamos a éste el GPS nos indica el rumbo a tomar para llegar al siguiente. Las rutas se crean fácil y rápidamente, sobre todo en el computador, pero la mayor desventaja que presentan para la bicicleta es que son una sucesión de tramos rectos. Están pensadas fundamentalmente para la navegación aérea o acuática, donde no hay caminos marcados, no hay obstáculos en medio como rios, montañas o barrancos.
El tercer tipo de "elementos" que nos van a ayudar a la navegación son los tracks. Un track no es más que una sucesión de puntos, una especie de "miguitas de pan de Pulgarcito" que nos van a ir dibujando el camino. El track, al contrario que la ruta, va siguiendo los recovecos y curvas del camino. Por ello suelen ser los más utilizados para marcar e intercambiar rutas de bicicleta. El GPS nos graba el track según vamos avanzando, y posteriormente podemos guardarlo y pasárselo a algún amigo. Pero a la inversa, también podemos introducirle el track (que nos han pasado o hemos dibujado sobre el mapa con el computador) e ir siguiéndolo con la misma facilidad que seguiríamos una línea pintada en el suelo.